De la misma manera que consideramos crucial la practica de estos momentos de ocio, tenemos que tener en consideración los momentos de trabajo y estudio, y saber discernir cuando llega el momento de estudio en el que debemos dejar de pensar en esa partida tan divertida de la Nintendo. La capacidad y la madurez necesaria para poder dejar a un lado lo que más nos divierte o gusta, para hacer los deberes o estudiar para un examen, es una acto que ni siquiera los estudiantes más mayores cumplimos siempre. Los que lo cumplimos a menudo hemos tenido, probablemente una educación tanto en casa como en el aula de nuestro maestro más que positiva, ya que debido a las TICs, por ejemplo, la cantidad de aspectos que pueden distraernos o atraernos a no centrarnos en nuestras tareas tientan y mucho.
En mi opinión, el ocio y el estudio, en la mente muchos estudiantes de Primaria, lamentablemente, son caminos totalmente opuestos, que pocas o ninguna vez se encuentran. Por ello, contradiciendo un poco el argumento que ofrezco acerca de las TICs, las nuevas tecnologías pueden utilizarse de una manera más que provechosa para impulsar y motivar el estudio. Cada vez más son las webs educativas que ofertan una variedad amplia de juegos tan divertidos como educativos, lo que debemos de hacer como docentes es ofertarlos, mostrarlos y sacarlos a la luz.
Asimismo, las TICs no solo nos ofrecen juegos educativos, sino una ilimitada posibilidad de información de temas que se trabajan en clase pero que no se enfocan de una manera tan lúdica pero debemos enseñar y mostrarles que sus conocimientos con aparatos tecnológicos son útiles para tareas de clase.
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