El deporte es un conjunto de disciplinas a cada cual más divertida. El deporte te enseña a compartir, a ceder por un objetivo común, a planificar, a llorar de felicidad... Te ayuda a hacer amistades y a adquirir una confianza acorde con la satisfacción que siente uno por practicarlo, sea el que sea.
El formar parte de un grupo, de un equipo, es un sentimiento muy provechoso para aquellos niños y niñas que puede que en el aula se sientan desplazados, porque no llegan a aquellos conocimientos que "les haga formar parte de la clase" debido a su escasa participación, por no sentirse capaz de seguir el hilo de la clase. Para muchos niños, sean más o menos habilidosos saltando a la comba, metiendo una canasta, corriendo, bailando o chutando un balón, el tiempo de patio es tiempo de disfrute practicando sea la disciplina que sea. El que más les guste o les apetezca. El que les haga evadirse de esa clase o asignatura que les hace sentirse agobiados. Incluso cabe la posibilidad que les haga coger mucha más fuerzas y positivismo de cara a las próximas clases.
Asimismo, el deporte puede (y debería en opinión de un servidor) seguir presente fuera del horario lectivo. Además de ser una practica saludable es una practica voluntaria, nadie te obliga a llegar a ningún objetivo, ninguna nota, ni tienes que realizar unos mínimos para cumplir. Si bien es cierto que en deportes de equipo los alumnos menos habilidosos pueden verse desplazados, el profesorado debe concienciar a sus alumnos del trabajo en equipo, la integración, el respeto y hacer ver lo bonito de realizar algo todos juntos, de ayudarse. Ayudar por el mero hecho de beneficiar a otro, sin buscar nada a cambio, o si, disfrutar todos juntos.
A raíz de lo anteriormente comentado, surge lo que yo considero como complementación. Es cierto que existen niños con una habilidad innata para los deporte así como para los estudios. Pero, por otra parte, es muy común, la existencia de niños con mayor destreza académica que física o una gran habilidad psicomotriz aunque escasa en lo respeto al estudio. E aquí otro aspecto a trabajar, la complementación entre alumnos Y dicha complementación debe basarse en la empatía, incluso para aquellos compañeros que no son tan hábiles en ninguno de los campos citados con anterioridad, que serán muchos, entre los que me incluyo. La complementación debe ser algo que incluso este último grupo tiene algo que aportar.
Solo imaginar una clase donde los propios alumnos se ayudan entre sí, para mejorar esas multiplicaciones que cuestan tanto o ese tiro de 3 que es tan complicado, ilusiona. Puede que sea difícil y seguramente lo sea, pero luchar por ello es un reto emocionante.
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